En los días que quedan hasta el Consejo Europeo del día 28 se van a perfilar los caminos de una salida para la crisis de la deuda en España y también en Italia, cuyas necesidades específicas de financiación a corto plazo son mucho más abultadas de lo que Roma deja traslucir. Entre una solución de máximos, la compra de deuda en el mercado secundario por parte de los fondos europeos, y el rescate total de España primero e Italia después, el Gobierno intenta una solución que limite la intervención al sector financiero español, mientras el país sigue su propio camino en las reformas. Estas son los tres escenarios, con sus pros y sus contras

1. Compra de deuda por los fondos de rescate

La idea de que los fondos colectivos de la zona euro, como el actual EFSF y el futuro MEDE, intervengan en el mercado secundario para comprar deuda española e italiana de modo que logren hacer bajar los tipos de interés es la propuesta más cercana a los eurobonos que se ha puesto sobre la mesa. La idea ha sido lanzada por el primer ministro italiano Mario Monti, se supone que con cierta complicidad con el presidente del Banco Central Europeo, el también italiano Mario Draghi, y con el aplauso de Estados Unidos y Gran Bretaña, que quieren aparecer como protagonistas activos de la gestión de la crisis europea después de la reunión del G20. No es casualidad que esos planes haan encontrado un eco preferente en los medios de comunicación anglosajones. La canciller alemana Angela Merkel ha dicho que no excluye esta opción, aunque insiste en que estaría fuertemente condicionado a las reformas. La Comisión ha considerado que ahora sería una solución meramente analgésica.

Ventajas: Envía el mensaje de que los socios del euro están dispuestos a actuar colectivamente como quieren los mercados

Inconvenientes: Puede tener solo efectos temporales si no se acompaña de reformas para reducir el déficit estructural.

 

2. Aislar a la banca de la crisis de deuda

El Gobierno quiere intentar evitarle al país los rigores de un ajuste de trazo grueso como los de Irlanda o Portugal, y trata de circunscribir el problema al sector financiero. Con un rescate europeo de los bancos que tienen graves problemas por su exposición inmobiliaria, Rajoy espera poder resistir con sus propias fuerzas hasta que las reformas que ha levado a cabo empiecen a dar frutos. El problema es que necesita una fórmula para que esa intervención de la banca no contamine la deuda soberana, como se ha demostrado desde que se anunció que pediría ayuda a los socios de la zona euro. Mientras Rajoy negocia que esa ayuda se entregue directamente a los bancos, Merkel quiere imponer a las entidades financieras condiciones muy rigurosas, que la Comisión ha aclarado que deben incluir el cierre de las que no sean viables. El Comisario Joaquín Almunia será el encargado de supervisar la aplicación de la refinaciación de la banca.

Ventajas: Limita el sector donde Alemania y sus aliados pueden exigir grandes recortes y respeta la autonomía de España para las reformas

Inconvenientes: Si no se hace directamente, se ha demostrado que tiene efectos muy perniciosos en el mercado de la deuda española.

 

3. La intervención total

Una intervención de la economía española sigue siendo una posibilidad abierta en todos sus términos, pero cada vez se hace más evidente que sus dimensiones y consecuencias escapan de la capacidad actual de la UE para gestionar ese escenario. Hay versiones que, sin embargo, dan por hecho que el objetivo último de Alemania es embridar a las economías de España e Italia y resolver sus déficit estructurales antes de permitir que el BCE abra todas las tuberías de la liquidez y termine con la especulación sobre la deuda. En caso de que se produjese un rescate de España del estilo a los que se llevan a cabo en Irlanda o Portugal (nunca se podría comparar al caso griego) los fondos de rescate y de estabilidad irían financiando los pagos de deuda pública española a un interés menor que el del mercado, pero previo control de la aplicación de políticas concretas de recortes en el gasto público. Irlanda y Portugal están así recuperándose para poder volver a los mercados con un menor volumen de endeudamiento.

Ventajas: Reduce en parte la incertidumbre, pero alarga el proceso de recuperación y aumenta el sacrificio de los ciudadanos

Inconvenientes: Sería el arma de último recurso. Después de España vendría Italia y probablemente Francia. No está claro que el euro pudiera resistir semejante presión.