Nada, absolutamente nada que no esté previsto y se aparte de lo computado.

Partiendo de la base de que a) ningún banco debe quebrar, b) no debe formarse colas ante las oficinas, y c) hay que rehacer la confianza en el sistema bancario para afrontar su saneamiento (no, no es al revés); a España le van a prestar lo que necesite y punto.

(Prestar, ¿rescate o ayuda?, los calificativos dependerán del color político, pero lo único cierto es que de fuera vendrá una pasta que aquí no se tiene para hacer algo que debe hacerse).

Y, ¿cuánto es eso?. Ya, la cifra. Tiene que ser creíble, suficiente para reinstaurar esa confianza. ¿La verdad?; y, ¿cuál es la verdad?. La cifra sería el total de crédito que va a ser impagado por los prestatarios menos el valor real de los activos con que cuenta el sistema, menos la caja propia con que se cuente, menos el capital desembolsado, más los depósitos a devolver cuando se pida. Porque, no debe olvidarse: los depósitos que a un banco se le han confiado los debe a quienes se los han confiado.

El truco reside en dar una cifra lógica: ni demasiado elevada como para ser asumida, ni demasiado baja como para ser creída. Una cifra que pueda ser atendida y que lave conciencias y carteras. Veamos. Partiendo de la base de que EL problema es la deuda: el poder pagar la deuda, el cobrar la deuda, un porcentaje de impago del 20% del total de créditos concedidos sería un nivel difícil de soportar.

Puede tomarse ese 20% como límite y fijarse un primer nivel asumible, el 16% o el 17% podría estar bien. Si el volumen de crédito total vivo ronda los 1,2 B €, la cantidad máxima que el sistema bancario español podría necesitar estaría entre los 192 y los 204 mM €. Pero es el límite superior máximo asumible. Vayamos más abajo.

Una impagadosidad del 12% ya es un nivel casi imposible de digerir debido a que lo serían los requerimientos de capital necesarios; tomando esa tasa como límite inferior tenemos 144 mM €. Pero aún no hemos llegado ahí.

En el adelanto que el FMI avanzó en la noche del Viernes al Sábado del informe que publicará hoy (y que nadie leerá porque ya será viejo), se hablaba de ‘más de 40 mM’ pero se advertía de que las dos auditorías que contemplarían todo el paquete de créditos, la cifra podía aumantar; a eso añadamos que España comenzó negociando una recapitalización de ‘hasta 100 mM. (‘Recapitalización’. ‘Recapitalización’: no hace ninguna falta usar ‘Rescate’, ¿verdad?. ‘Recapitalización’).

Bien. Metiendo todas esas cifras en la coctelera y agitando un poco nos sale un margen de unos 40 mM a tratar con las auditoras y que el mercado puede ir digiriendo. Si no se tuercen otras cosas, como las elecciones griegas, o empeoran cifras ya de por si no muy buenas como las expectativas de crecimiento de USA o de China, los mercados se conformarán con esos alrededor de 100 mM, pero teniendo en cuenta que siempre puede llegarse a cualquier cifra entre 100 y 144. Y si aún fuese preciso ir más allá siempre queda la opción de una quita, tema del que no se ha dicho ni pío, públicamente, al menos.

Y ya tenemos el sistema bancario español a punto de ser saneado y limpiado. Claro que luego vendrá lo siguiente: devolver esa pasta.

Es decir, que además de tener que recortar gastos / aumentar impuestos en 59 mM durante tres años a fin de cumplir con el famoso 3% de déficit (suponiendo que le concedan a España ese año de más), además de tener que devolver los más de 650 mM de deuda pública que España ya debe, el reino va a tener que devolver lo que el fondo de rescate europeo le preste para recapitalizar su sector bancario; porque no lo olvidemos: eso es deuda pública, directa o indirecta, diez puntos, al menos, más de deuda, con sus intereses correspondientes, y a añadir, insisto, a lo que ya se debe.

Por tanto: no es cierto que ese préstamo no va a tener consecuencias para España y su ciudadanía. España va a pasar a estar más monitorizada de lo que ya está, y a los MiB que ya están aquí se sumarán nuevos efectivos: para vigilar que se hace lo conveniente para devolver lo que se debe y para no volver a torcerse; y eso tendrá consecuencias.

¡Y ya está!. Ni quiebras de bancos ni salidas del euro. ¿A quiénes les interesaría algo así?. ‘A USA dice el del fondo.’ (Vaya, llevaba tiempo calado). Hace unas semanas, si, ahora ni a ella: en un mundo postglobal la inestabilidad de algo es la inestabilidad de todo y también la inestabilidad de USA. Lo que pienso: si todo el mundo se asusta todo el mundo aceptará lo que venga: recuerden: esta es una crisis sistémica.

Por cierto, después de la ‘recapitalización’, ¿se permitirá a la banca española que continúe comprando deuda pública del reino al ritmo que la compraba?. Y más por cierto, ¿han reparado que desde hace unas semanas absolutamente nadie habla de CDSs?.

Y la Eurocopa sigue su curso.

(Con toda esta movida es posible que alguna/o de Uds. se diga: ‘¡Pues vaya prestatarios a los que los bancos y cajas de ahorro del reino estuvieron prestando!’; pues sí, y piensen que fue todo lo que esos prestatarios consumieron gracias a esos préstamos, lo que hizo posible que España creciese y creciese, es decir, que ‘España fuese bien’. Ahora regresen al presente y mediten en qué estado se halla España y el próximo futuro que espera a sus tierras y a sus gentes).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull
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