El pliego de condiciones firmado por España para acceder a los hasta 100.000 millones de euros para tapar los agujeros del sistema financiero es taxativo: «Tras asignar pérdidas a los accionistas, las autoridades españolas exigirán la aplicación de medidas para repartir la carga entre los titulares de capital híbrido y los de deuda subordinada de los bancos que reciban ayuda pública», asegura el Memorándum de Entendimiento (MoU) en su punto número 17.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, aseguró que los dueños de preferentes recibirán a cambio un producto que «tendrá liquidez, es decir, podrá venderse en el mercado secundario, «algo que ahora no ocurre con las preferentes», y tendrán unas condiciones «que compensen de alguna manera esas desventajas que tenían las preferentes», según una entrevista concedida a Efe.

Pero el borrador del real decreto que regula el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) cierra de entrada canjes por renta fija clásica, la solución más satisfactoria para los clientes que compraron preferentes o deuda subordinada. Plantea solo tres opciones. Primera, canjear los títulos por fondos propios [acciones, cuotas participaciones o bonos necesariamente convertibles]. Segunda, recomprar esos títulos en efectivo. O, tercera, disminuir su valor nominal o amortizarlas por debajo de su valor nominal.

Lo que está claro es que los dueños de esa deuda sufrirán pérdidas significativas respecto a su inversión inicial, puesto que siempre se «tendrá en cuenta el valor de mercado». Eso sí, como el mercado es extremadamente ilíquido, la norma señala que «a efectos de acreditar el valor de mercado, la entidad solicitará la elaboración de al menos un informe por un experto independiente».

Los canjes serán, en principio, voluntarios. El borrador señala que en particular la reducción del valor nominal de la deuda y la amortización anticipada por debajo del valor nominal «requerirán adicionalmente el consentimiento previo de los inversores para la modificación de la emisión que corresponda, conforme a lo previsto en los términos y condiciones de cada una».

Distintos grados

Las quitas pueden afectar a todos -aunque no necesariamente- los híbridos [preferentes, obligaciones convertibles y deuda subordinada con o sin vencimiento]. Sin embargo, el borrador del real decreto concreta que «las medidas podrán afectar a todas o a parte de las financiaciones subordinadas de la entidad, pero deberán tener en cuenta el distinto orden de prelación que puedan tener entre sí las emisiones». No es lo mismo un bono necesariamente convertible o una preferente, que están a la cola en el orden de prelación y forman parte de los recursos propios de segunda categoría, que un bono subordinado que entra dentro del tercer escalón de los fondos propios.

Bankia, Novagalicia, y Catalunya Caixa cuentan con preferentes vendidas a particulares por unos 4.500 millones de euros y con deuda subordinada, también colocada mayoritariamente entre pequeños inversores, por 8.300 millones de euros. El valor de mercado -recordemos, muy ilíquido- se sitúa en todos los casos por debajo de la mitad de su valor de colocación.

Es más, el pasado marzo Banesto anunció el canje de cerca de 500 millones de euros en preferentes, a las que valoraba entre el 44% y el 55% del valor nominal. La situación se ha deteriorado notablemente desde entonces y además la filial de Santander no necesita capital público y paga religiosamente el interés de sus preferentes.

En el mercado secundario, los 3.000 millones de euros en preferentes que vendió Caja Madrid en 2009, que han pagado un 7,5% desde el verano de ese año y hasta el pasado 7 de julio, cuando entraron en impago, se pagan al 40,8% de su valor nominal. Es decir, las pérdidas en caso de pérdida llegarían al

59,2%.

Por su parte, los 800 millones de euros en obligaciones subordinadas vendidas entre particulares en 2010 se cambian en torno al 55%, según los datos de AIAF, el mercado de renta fija privada de BME. Estas continúan pagando un mínimo del 5%, puesto que el abono de los intereses no está ligado a la obtención de beneficios. La minusvalía latente asciende por tanto al 45%.

Las obligaciones, también subordinadas, colocadas por Bancaja en 2009, que pagan el euríbor a tres meses (en torno al 0,3%) más el 3,9%, tenían ayer ofertas de venta -no había posiciones de compra- en el 49,9%. Las minusvalías latentes se sitúan por tanto en el entorno del 50%. Cincodias